’12 artistas, 12 escuelas’. Las paredes de los colegios también enseñan

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Pinturas que embellecen, inspiran y transforman. Ya suman 30 los colegios en Castelló que han llenado sus paredes de murales de la mano de reconocidas figuras del arte urbano a través del proyecto 12 artistas, 12 escuelas. Figuras y frases que invitan a la reflexión han protagonizado esta última edición comisariada por David Ruíz en el mes de abril. Bajo el lema “la educación es la herramienta más poderosa para cambiar el mundo” y dentro la iniciativa Pintaescola, este proyecto pretende acercar el mundo de la pintura mural a los centros educativos de la ciudad.

Para alcanzar este objetivo, los colegios de Castelló protagonistas de esta edición han contado durante una semana con artistas urbanos de renombre como Escif  en el  CEIP Bernat Artola, Fasim en el Blasco Ibáñez, Musa71 y Harry Bones en el Cervantes, Wendy en el Tombatossals, Ozzy en el Antonio Armelles, Toner en L’Illa, Demsky en el Pascual i Tirado, Smithe en el Mar de Somnis, Gracia de Juan en el Sant Agustí, Mankey en el Gaetà Huguet, Fatima de Juan en el Carles Selma y Yksuhc Juan en el Mestre Canós.

- Pieza de Musa&Harry Bones en el CEIP Cervantes. Foto: Rocío Murillo.

– Pieza de Musa&Harry Bones en el CEIP Cervantes. Foto: Rocío Murillo.

Esta actividad, además de embellecer las paredes de las escuelas, contiene un marcado carácter pedagógico y ha conseguido despertar el interés de niños y niñas por el arte urbano. En el Colegio de Educación Infantil y Primaria Cervantes, el alumnado de 6º de primaria pudo practicar esta manera de crear arte con Musa 71, referente femenina del arte wildstyle en España, y Harry Bones en un taller dedicado a la pintura de spray, además de contemplar el proceso de creación del mural durante una semana. Víctor Salvador, director del CEIP Cervantes, asegura que la experiencia “tuvo una acogida bastante buena por los alumnos porque han visto otras maneras de decorar el colegio y de mejorar el mobiliario urbano”. 

El trabajo de Musa71 y Harry Bones guarda, por otro lado, un profundo mensaje reivindicativo contra los modelos tradicionales enseñanza. A través del rostro femenino de una astronauta, además de rendir un homenaje a aquellas mujeres pioneras en viajar al espacio, se simboliza, a su vez, la idea de independencia, valentía y de progreso contra una educación que pretende crear seres sumisos sin conciencia crítica. Este mensaje se refuerza a través de la frase que figura en su parte inferior: “We don’t need no thought control” (No necesitamos ningún control de pensamiento). Se trata de un fragmento de la famosa canción de Pink Floyd de 1979 “Another Brick in the Wall” que, precisamente, critica esta manera de concebir la enseñanza. De esta manera, la pieza artística “abre la puerta a la verdadera educación, la que protagoniza el alumno y lo hace partícipe“, explica el director del CEIP Cervantes.

'12 artistes, 12 escoles' 2019

“Quizás los más pequeños no se cuestionan su significado, pero desde la madurez del tercer ciclo se puede comprender más”, comenta Víctor Salvador. De hecho, debido a su curiosidad por el mural, ambos artistas urbanos explicaron con detalle lo que escondía el grafiti a los estudiantes de 6º curso. Otras obras de otros centros educativos también invitan a la reflexión del estudiantado como la exploradora de la muralista Wendy (*foto de portada por Rocío Murillo) en el  CEIP Tombatossals. “La cultura i l’educació són la suma de totes les formes d’art, d’amor i de pensament que al llarg dels segles ha permés les persones ser lliures“, es la frase que sale de la cabeza de una niña que se encuentra sobre un gran montón de libros. O la pieza de Yksuhc Juan para el CEIP Mestre Canós, que se trata de una oda a los valores de compañerismo y tolerancia a través de una pintura que muestra la buena relación entre niños y animales de distintas especies.

Una polémica lección de arte

No todos los murales gustaron tanto. La obra de Escif ocasionó el descontento de algunos padres y madres, que consideraron su pintura incluso como una “burla” en el colegio Bernat Artola. Una mano de tonalidad parda de grandes proporciones fue el resultado final de su trabajo junto a otro mural con dinosaurios que tuvo mejor acogida. “Mancha” o “es para llorar” fueron algunas de las expresiones despectivas que utilizaron sus detractores a través de Facebook, donde incluso llegaron a reclamar su retirada al concejal de Educación, Enric Porcar.

Pintura mural de Escif en el CEIP Bernat Artola. Foto: Rocío Murillo

-Pintura mural de Escif en el CEIP Bernat Artola. Foto: Rocío Murillo

El reconocido artista urbano valenciano alegó que su obra fue fruto de un ejercicio educativo e inclusivo que pretendía situar a niños y niñas como verdaderos protagonistas del mural. Escif propuso al alumnado de último curso jugar a una versión moderna del teléfono roto, pero con imágenes: el artista seleccionaba un dibujo de partida, entre los que se encontraba una mano saludando, y los pequeños debían reinterpretarlo en una hoja aparte de manera sucesiva. El resultado final de este taller participativo sería plasmado posteriormente en la pared del centro. A pesar de las críticas, Porcar valora positivamente el ejercicio realizado por Escif y el CEIP Bernat Artola se ha negado a borrar el grafiti. “Una vez conoces el contexto y las circunstancias, lo llegas a entender. Hicieron una propuesta diferente, una apuesta con los niños”, valora el director del Cervantes.

El arte urbano, de Vila-real a Fanzara

El arte mural pone la cultura al alcance de todos y favorece, además, la convivencia entre artistas y vecinos. La práctica de esta disciplina artística se ha extendido en los últimos años en la provincia de Castellón y ha generado un gran atractivo turístico en lugares como Fanzara con su Museo Inacabado de Arte Urbano (MIAU). Sus calles albergan más de 150 graffitis resultado del trabajo de 73 artistas en las 5 ediciones del festival. Las paredes de este pequeño pueblo castellonense se volverán a llenar vida del 4 al 7 julio. La Mostra d’ Art i Creativitat TEST de Vila-real también apuesta por esta modalidad artística dedicándole un espacio en su programación. Este año, Mohamed L’Ghacham ha construido el mural de mayores dimensiones de las siete entregas de TEST (25m de alto y 12m de ancho) tomando como fuente de inspiración más de 500 imágenes de extraídas de los álbumes familiares de los vecinos vila-realenses. Su obra, conocida como La Mare, luce sobre una finca de viviendas de siete alturas en la calle Jaume Roig.

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