Impresiona ver el Auditori i Palau de Congresssos de Castellón lleno de chavales. El coleccionista de paisajes, un concierto didáctico promovido por eduCaixa y programado por Castelló Cultural, reúne en dos días a más de 2.000 escolares de 25 colegios de Castellón y provincia. Todo un éxito. Y no nos extraña. Espai Menut se adentra en una de las funciones para contar qué hace ese extraño personaje que colecciona paisajes y cómo se lo pasan los espectadores.
Son las 11.09. Se apagan las luces del Auditori y entra el coleccionista, ataviado con una gran bata roja y sus grandes bolsillos. El murmullo generalizado de hace unos instantes ahora es silencio. No es un coleccionista cualquiera. Este colecciona paisajes, sí, como leéis, paisajes. ¿Y cómo se hace eso? Con una máquina de grabar sonidos. Y de repente suena el mar. Ahora quiere grabar la lluvia y una voz en off pide al público que golpee la palma de la mano con dos dedos para simular la lluvia. Y llueve en el interior del Auditori. Como dice la misma voz en off, coleccionar paisajes es tan sencillo como “mirar el paisaje con las orejas”.
Suena la música y cinco personajes entran en el Auditori. Llevan una luz en la cabeza porque todo está a oscuras: es el sonido de la noche. No es posible el silencio absoluto con un Auditori lleno de chavales, pero sorprende la atención que prestan a lo que sucede en el escenario. Este concierto no solo es música, también danza, malabares y proyecciones audiovisuales. Un diez para la puesta en escena.
La torpeza del coleccionista sobre el escenario arrancan las primeras carcajadas. Y cuando gira una especie de bola del mundo sobre su dedo llegan los aplausos. Este público es exigente, pero agradecido. El violín, el piano, el chelo, la flauta travesera… se mezclan y dibujan paisajes: el alboroto de una mañana cualquiera, con ruidos cotidianos como los de una azada y un martillo que se convierten en música. Y aparece un acordeón y nos transporta con su música a una fiesta.
Pero después sopla el viento y se desata una tormenta que descarga una buena tromba de agua (la misma que sonaba al principio y que el público recrea con sus dos dedos golpeando la palma de su otra mano). Pero como siempre, después de la tormenta, llega la calma.
Mientras todos estos paisajes se dibujaban en el escenario, el coleccionista hace malabares con tres sombreros: uno rojo, otro marrón y otro gris, lo más aplaudido del espectáculo. Y también pintan un lienzo detrás del que se proyectan sombras o simula a un funámbulo sobre una cuerda floja. Ya os lo hemos dicho, este espectáculo es mucho más que música. Todo un conciertazo.
Teresa, una de las profesoras que acompaña a los 200 alumnos y alumnas de 3º, 4º, 5º y 6º de Primaria del colegio Palmerar de Benicàssim, destaca la importancia de este tipo de actividades didácticas. “Aportan entusiasmo y motivación además del conocimiento sobre la música”, subraya. Eva, la profesora de música, es la que ha organizado la participación.
Santiago, profesor de música del Colegio Rural Agrupado Trescaire -con aularios en Benlloch, la Pobla, Vilanova d’Alcolea y la Torre d’en Domènech- acompaña a 90 estudiantes de 3º, 4,º, 5º y 6º de Primaria, también aplaude este tipo de iniciativas didácticas. “Para nosostros es una oportunidad buenísima de conocer un espacio como el Auditori, que en el mundo rural no existe. Y, por supuesto, de acercarse a la música desde una perspectiva diferente”.
Cuarenta minutos después, El coleccionista de paisajes se despide. Nada de aglomeraciones al salir a pesar de la cantidad de público. Todos en orden. Toca hacer filas y subir al autobús para volver al cole. Hasta la próxima.










