Mel y Xispa, toda una vida dedicada al público

Mel y Xispa, presentación libro Toda una vida

Tras más de cuarenta años de andaduras por multitud de escenarios, Manuel y Paqui se retiran del mundo del espectáculo, aunque no lo dejan. El pasado viernes 25 de abril presentaron Toda una vida. Memorias y anécdotas de Mel y Xispa, un libro cuyo título lo describe a la perfección. La sala de exposiciones de la Fundación Dávalos-Fletcher de Castellón estaba, como era de esperar, a rebosar. Rebosaban personas y rebosaba felicidad, añoranza y muchos recuerdos agradables de amigos y conocidos que disfrutaron de esta pareja de payasos.

Paqui Llorens y Manuel Falcó, Mel y Xispa. Por casualidades de la vida, estas dos personas entrañables se encontraron para nunca separarse. Se casaron en 1963 y de su amistad y relación surgió una idea. Y esa idea desembocó en un mar de ilusión, pasión y amor por hacer reír a la gente en 1969, cuando empezaron a encantar con El País de la Ilusión.

El libro Toda una vida. Memorias y anécdotas de Mel y Xispa está escrito por el mismo Manuel Falcó y por Pilar Bellés Pitarch, profesora y escritora contemporánea de cuentos, novelas y poesía. A la presentación asistieron algunos personajes ilustres como Salvador Bellés, autor del prólogo del libro y encargado de la presentación. También leyó un texto colmado de admiración y entusiasmo la presidenta de AMART, Asociación Movimiento Artístico y amiga de Mel y Xispa, Emilia Marco. El delegado de la Fundación Dávalos-Fletcher, José Vicente Ramón, agradeció enormemente la asistencia y las muestras de cariño hacia los protagonistas del acto y el delegado de Cultura de la Diputación, José Luis Jarque, fue el encargado de introducir esta velada tan especial con especial admiración hacia los payasos más queridos de Castellón.

Prácticamente en toda España, especialmente en la Comunidad Valenciana, se les recuerda como uno de los dúos de payasos más carismáticos. Durante los años 70, 80 y 90 triunfaron en ciudades y pueblos recorriendo la geografía española. Desde Castellón, pasando por Valencia, Alicante, Albacete, Cuenca, Madrid, Jaén y hasta La Línea de la Concepción asistieron a colegios y comuniones, fiestas y celebraciones diversas para llevar ilusión y alegría a cada niño y niña de cada rincón.

De hecho, Manuel Falcó o Xispa, como era conocido por todos, tenía que cambiar de furgoneta cada tres años. “¡Llegábamos a los 400.000 kilómetros, la quemábamos por completo!” asegura el artista.

Mel se inició en el mundo del teatro desde muy pequeña junto a la compañía Grup Castàlia. Muy pronto sacó a relucir sus dotes artísticas, que la llevaron a cantar en la Coral Polifónica demostrando un gran talento. Xispa, por su parte, con siete años ya recitaba poemas en las fiestas de la beneficencia de San Vicente Ferrer de Castellón, donde estaba interno. Y a los 20 empezó a adaptar poesías con toques de humor y a recitar monólogos. Durante los ensayos del grupo de teatro Grup Castàlia, donde Xispa también se incorporó como actor, se conocieron.

Ya en el año 1969, tras seis años de matrimonio, se lanzaron de cabeza a un examen que les consideraría artistas profesionales. Querían hacer de su afición una profesión y lo lograron, convirtiéndose en los payasos más aclamados por los niños y niñas de la provincia.

Sin embargo, no sólo se dedicaron a ilusionar a la juventud de Castellón, si no que iniciaron una serie de viajes por toda España con los que dar a conocer su País de la Ilusión. Fue en ese momento cuando se incorporaron a su espectáculo más artistas como magos, malabaristas o bailarines. Además, contaban con una serie de marionetas de elaboración propia (desde el vestuario de las mismas hasta los decorados y los guiones) con las que representaban pequeños cuentos en un teatro guiñol.

En cualquier lugar en el que se celebrase una fiesta o una verbena, plazas de pueblos, plazas de toros, cines, teatros o patios de colegios, ahí estaban Mel y Xispa actuando para los niños y niñas. “Recuerdo unas fiestas de la Magdalena en las que tuvimos hasta 24 representaciones en los siete días que duraban los festejos. Era un no parar, ahora ya no podemos seguir ese ritmo”, comenta Xispa con algo de tristeza pero siempre sonriente.

Actualmente, están jubilados. Aun así, ocasionalmente y siempre que puede, Xispa corresponde a su público con alguna lectura de poemas y representación de chistes. Mel, por su parte, ya goza del tranquilo retiro que se merece una vida dedicada a hacer disfrutar y reír a los demás. Y pese a ello, nunca duda en acompañar a su media naranja en cada una de sus representaciones.

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