Con el Parque de Cabecera podría haber pasado como con otras zonas ajardinadas del río Turia que, a fuerza de observarlas desde lo alto, pierden su encanto y se convierten en meros parques donde llevar a los niños después del colegio o en simples caminerías donde hacer footing el fin de semana. Espacios que, si bien todos los habitantes de Valencia conocen, frecuentan y disfrutan periódicamente, no recomendarían a un turista como lugar de interés por el uso y el abuso al que han sido expuestos.
Pero el Parque de Cabecera ha sabido mantener intacta su imagen y ha hecho de su cercanía al Bioparc y de sus cuidadas instalaciones un verdadero reclamo para visitantes autóctonos y foráneos. Porque, además de ser la puerta de entrada a uno de los zoológicos más importantes del país, este espacio que recrea el paisaje original del río dispone de un lago navegable, de un tren turístico que recorre sus paseos principales, de un mirador desde el cual observar la Sierra de Calderona y del que será el próximo Museo del Turia, el Molí del Sol.
Vamos, un auténtico paraíso para aquellos que ansían un poco de relax después de una visita maratoniana al Bioparc y para los que buscan el entretenimiento de sus hijos durante el fin de semana. Y es que, además de estas instalaciones, el Parque de Cabecera cuenta con otros atractivos para los ciudadanos de a pie: dos cafeterías con terrazas al aire libre, varias zonas de juego para los niños y espectáculos circenses gratuitos los sábados y domingos de todo el año. Placeres a los que muy pocos se resisten.












